Personas que un día salieron de su casa y no volvieron, sembraron en sus familias la misión primordial de encontrarlas. Los recuerdos, algunos remoldeados en los años de ausencia, se convierten en la forma de mantenerlos en su hogar. Una llamada en la que nadie habla al otro lado del teléfono se convierte en una luz, una esperanza que puede durar décadas.
Esta es una investigación de Karen Bohórquez y Viviana Alvarado, de la sección Justicia de EL TIEMPO Casa Editorial