Muchas personas piensan que la gente buena merece cosas buenas y la gente mala merece cosas malas. Muchas otras piensan de sí mismas como buenas, debido a sus obras y otras tantas persisten en la idea que los ritos religiosos son la vía para acercarlos a Dios. Sin embargo, hay una historia en los evangelios la cual nos demuestra que es la fe la que nos permite alcanzar la gracia de Dios. Si puedes creer que tan solo basta una palabra de Dios para bendecir tu vida, entonces recibirás el regalo de Dios, su gracia.