Todas las barbaridades de la Atlántida resultan insignificantes ante las cámaras de gas donde millones de mujeres, niños y ancianos, despojados de sus vestiduras murieron en la más espantosa desesperación.
Nos horrorizamos de la bestialidad Atlante, pero millones de veces peor fueron los bombardeos sobre la martirizada Londres, campos de concentración, fusilamientos, ahorcados, ciudades destruidas por las criminales bombas, enfermedades, hambre y desesperación.
Nunca en la historia de los siglos hubo perversidad más grande que la de esta Raza Aria caduca y degenerada, y para colmo de males ahora ha levantado la Torre de Babel con el propósito de conquistar el espacio infinito.