El abogado Walter Larrea, quien se desempeñó en las querellas en varios juicios por crímenes contra la humanidad cometidos en la dictadura, describe el costado humano personal de ese papel y también el de la afectación provocada por los hechos juzgados a las víctimas y sus familias. Sostiene que la actividad judicial -esto es, los juicios y sus sentencias- son solamente una parte -no desdeñable, por cierto- de una globalidad que conforman las políticas de Memoria, Verdad y Justicia.