Estaba sentado en mi habitación mirando por la ventana, el clima era frío y miserable en el exterior, exactamente igual a cómo me sentía. Le había dicho a mi papá que tenía tarea que hacer, pero honestamente, solo quería estar solo. Me había estado sintiendo así durante más de un año, desde el día en que mi mamá había desaparecido. Traté de visualizar su rostro, lo hacía al menos 3 o 4 veces al día. Me daba mucho miedo que algún día llegara a olvidar cómo era ella.
No teníamos idea de por qué se había ido, un día estaba ahí, y al día siguiente solo éramos papá y yo. La extrañaba muchísimo, extrañaba cuando cantaba en la cocina y el sonido de su risa cuando papá le contaba uno de sus chistes. Desde que se fue, ya no había habido más felicidad en nuestra casa. Papá y yo simplemente existíamos.
Un fuerte golpe en la puerta de la casa me sacó de mis recuerdos. Escuché a papá abrir la puerta y luego el sonido de sus pies subiendo las escaleras. Abrió la puerta de mi habitación y lo voltee a ver,
Jason, será mejor que vengas abajo, me dijo. "La policía está aquí y tienen algo importante que decirnos".
Mi estómago dio un vuelco ante sus palabras, mi cabeza dio vueltas al pensar en todas las razones por las que la policía podría estar aquí. Seguí a papá escaleras abajo, hacia la sala de estar. Había dos policías sentados en el sofá, mientras papá y yo nos sentábamos, uno de ellos habló.
"Tenemos buenas noticias", le dijeron a papá. "Hemos encontrado a su esposa y está sana y salva".
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