En Baroja casi todo es contradictorio. Le gustaba el trato, la conversación, y tener cerca a alguna mujer, pero cultivó en palabras de Trapiello "vitola de misántropo y misógino” A grandes rasgos, en su obra habría también dos bloques las novelas ambientadas en su tierra; más juveniles e ingenuas, llenas de aventureros, hombres de acción, carlistas, liberales y damas enamoradas. Con paisajes sombríos y llenos de encanto que recuerdan siempre el pasado, siguiendo la norma del romanticismo. Y, por otro lado, mucho más realista el mundo madrileño donde describe a veces la miseria, la picaresca y los bajos fondos En este segundo Baroja “el realismo resulta ser una denuncia, pero más como una forma de grito que como un empeño en reconducir las cosas” (Pedro de Miguel). Recuperamos el sonido del film Zalacaín (1955) de Juan de Orduña y en cuyo reparto figuró María Dolores Pradera y Akelarre (1986) la obra que le dedicó el compositor navarro Pascual Aldave en la que se rememoran La leyenda de Jaun de Alzate o el delicioso y breve cuento La dama de Urtubi.