Los cristianos que tienen amos o jefes creyentes, deben tenerlos en alto honor: trabajando lo mejor posible, siempre. Es conveniente tener en cuenta estas recomendaciones, conforme a la Sana Doctrina. Esto, para evitar envidias, pleitos, blasfemias, sospechas y disputas necias. Algunos lderes religiosos toman la piedad como fuente de ganancia: el amor al dinero extrava de la fe.