El Obispo o Pastor, debe que ser irreprensible: casado con una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, apto para ensear, amable, que gobierne bien su casa y sus hijos, que pague sus deudas, conocedor de la Palabra de Dios, con buen testimonio con los de los de afuera. Al matrimonio, hay que ir con amor y consultando primero con Dios: por un esposo que ame a Dios, ms que a nadie.