El creyente, debe atender sus negocios, su trabajo: pero debe atender los negocios de Dios, primero. No debemos extraviarnos de la fe: en la Iglesia, recibimos la Palabra de Dios; que es poder. Los que se extravan de la fe, codiciando el dinero: sern traspasados de muchos dolores. La esperanza en la riqueza, en lo material; es incierta. Los ricos deben ser generosos, dadivosos.