Se llamaban a sí mismos “Los Guadalupe” y actuaban en forma clandestina. Esa tarde, se encontraban reunidos en el segundo piso de una casa de la calle de Plateros, en la capital de la Nueva España y comentaban la solicitud que les había hecho la Junta de Sultepec: conseguir una imprenta en forma. El señor Guzmán, quien lideraba la reunión, pidió a los presentes, buscasen la posibilidad de cumplir con la petición de los cabecillas de la insurgencia.