Inés Morales lo cuenta con la certeza de haberlo vivido en aquellos días de inicio de la Revolución, era apenas una muchacha cuando ya dirigía la Federación de Mujeres Cubanas en Amancio Rodríguez, un poblado tunero que limita con las fértiles llanuras del Gran Camagüey, fue entonces que desde aquel recodo de Cuba decide ayudar a una de sus compañeras y escribirle a la misma Celia Sánchez Manduley, confianza del Comandante Fidel Castro y de millones de cubanas y Cubanos.