Hoy este tío Julio abre nuevamente su álbum de historias de la vida real para entregarles una de sus más actuales. Al llegar a un país donde el idioma es distinto al nuestro, casi por instinto vamos en busca de quienes hablan nuestro mismo idioma, sin darnos cuenta de que con ello estamos cometiendo un error de incalculable resultado. Así le ocurrió a Narciso al llegar de Méjico.