¿Y si el enfado de tu hijo no fuera un problema… sino una señal que no estamos sabiendo leer?
La ira no es una emoción mala.
Es incómoda, desbordante…
pero con una función clara: proteger.
Aparece cuando alguien cruza un límite, cuando algo es injusto o cuando una necesidad importante no está siendo atendida.
La ira viene a decirnos: “Aquí pasa algo. Respeta tus límites. Haz algo”.