
Sign up to save your podcasts
Or


Mateo 5.13-20
A todos los que hemos recibido la tarea de enseñar y proclamar su Palabra esta declaración del Maestro nos deja una seria advertencia. Nuestro ministerio debe estar firmemente anclado en la Palabra eterna de Dios. No admitamos la posibilidad de reemplazarla por ninguna de las «novedades» que parecen tan atractivas en estos tiempos. Es por medio de la Palabra que el pueblo entiende la clara voluntad de Dios. Es por medio de la Palabra que se nos llama a una vida de obediencia. La Palabra es la que limpia y santifica, la que nos cuida de que «ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error» (Efesios 4:13). No obstante, ¡cuán difícil es encontrar hoy líderes que sean personas de la Palabra!
By Eduardo DíazMateo 5.13-20
A todos los que hemos recibido la tarea de enseñar y proclamar su Palabra esta declaración del Maestro nos deja una seria advertencia. Nuestro ministerio debe estar firmemente anclado en la Palabra eterna de Dios. No admitamos la posibilidad de reemplazarla por ninguna de las «novedades» que parecen tan atractivas en estos tiempos. Es por medio de la Palabra que el pueblo entiende la clara voluntad de Dios. Es por medio de la Palabra que se nos llama a una vida de obediencia. La Palabra es la que limpia y santifica, la que nos cuida de que «ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error» (Efesios 4:13). No obstante, ¡cuán difícil es encontrar hoy líderes que sean personas de la Palabra!