“LA LEY DEL CORAZÓN” – Canción inspirada en Mateo 5, 17-37
Jesús no vino a añadir más normas, vino a cambiar el corazón.
En el Evangelio nos recuerda que no basta con “no hacer el mal”: el camino es dar vida, reconciliar, perdonar y aprender a amar de verdad.
La ley del corazón nace de esa enseñanza. Es un canto sencillo que habla de pasar del cumplimiento frío a una fe vivida, donde la relación con Dios se demuestra en cómo tratamos a los demás. Porque se puede cumplir la ley y seguir hiriendo… y también se puede empezar de nuevo cuando uno decide romper el rencor.
Una canción para quien quiere dejar atrás la rabia, sanar relaciones y vivir con una palabra sincera:
que el “sí” sea sí y el “no” sea no.
Al final, el mensaje es claro:
la verdadera religión no es cuestión de reglas, sino de amor vivido cada día.
© Miguel Ángel Morán Manzano - Todos los derechos reservados. Este contenido está registrado bajo un código de copyright, no se permite su redistribución sin autorización.
LETRA: “LA LEY DEL CORAZÓN”
Tu ley es amar, Señor,
tu ley es amar.
Más que palabras,
enséñame a obrar.
Tu ley es amar, Señor,
tu ley es amar.
Que sane mis heridas
y me haga perdonar.
No basta con no herir,
ni basta con callar,
a veces con la boca
también se puede dañar.
Tu ley es amar, Señor,
tu ley es amar.
Más que palabras,
enséñame a obrar.
Tu ley es amar, Señor,
tu ley es amar.
Que sane mis heridas
y me haga perdonar.
Si guardo resentimiento
no vivo en libertad,
la paz empieza dentro
cuando quiero perdonar.
Tu ley es amar, Señor,
tu ley es amar.
Más que palabras,
enséñame a obrar.
Tu ley es amar, Señor,
tu ley es amar.
Que sane mis heridas
y me haga perdonar.
Antes de hablar contigo
quieres que mi corazón,
busque a mi hermano
y le ofrezca comprensión.
Tu ley es amar, Señor,
tu ley es amar.
Más que palabras,
enséñame a obrar.
Tu ley es amar, Señor,
tu ley es amar.
Que sane mis heridas
y me haga perdonar.
No quiero solo normas
ni un frío cumplir,
quiero aprender tu vida,
quiero aprender a servir.
Tu ley es amar, Señor,
tu ley es amar.
Más que palabras,
enséñame a obrar.
Tu ley es amar, Señor,
tu ley es amar.
Que sane mis heridas
y me haga perdonar.
Tu ley es amar, Señor,
tu ley es amar.
Más que huecas palabras,
enséñame a obrar.
Tu ley es amar, Señor,
tu ley es amar.
Que sane mis heridas
y me haga perdonar.
Que mi “sí” sea sincero
y mi palabra verdad.
Pon tu amor en mi vida,
Señor, y enséñame a amar.