UNA MIGA BASTA
Hay momentos en los que rezamos y parece que Dios guarda silencio. Esperamos una respuesta, una salida, una oportunidad… y nada parece cambiar.
«Una miga basta» nace del encuentro de Jesús con la mujer cananea (Mt 15,21-28), una mujer que tenía motivos para marcharse, pero decidió permanecer. Su amor por su hija era más fuerte que la espera, y su fe fue capaz de seguir diciendo: «Señor, socórreme».
Esta canción habla de esa fe que no se rinde. De aprender a reconocer las pequeñas «migajas» de esperanza que encontramos cada día: una llamada, una amistad, alguien que todavía espera, una palabra de ánimo, una persona que continúa creyendo en nosotros.
Porque no siempre necesitamos que toda nuestra vida cambie de golpe. A veces basta una pequeña señal para volver a levantarnos.
Una miga basta, Señor,
una miga de tu amor.
Si Tú estás, vuelve la esperanza,
si Tú estás, no me rindo jamás.
Y después de recibir esa «miga», llega el desafío: convertirnos nosotros también en alimento de esperanza para quien grita y parece que nadie escucha.
Una canción para seguir buscando cuando Dios parece callar, para seguir creyendo cuando el camino se hace difícil y para recordar que una pequeña miga de amor puede ser suficiente para que un corazón vuelva a creer, para que una vida se alimente de esperanza.
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LETRA: Una miga basta
Cuando parece que callas,
cuando me canso de esperar,
desde lo hondo de mi vida
te vuelvo, Señor, a gritar.
No quiero darme por vencido,
aunque no pueda entender.
Con esperanza firme te digo:
«Señor, socórreme».
Una miga basta, Señor,
una miga de tu amor.
Si Tú estás, vuelve la esperanza,
si Tú estás, no me rindo jamás.
Una miga basta, Señor,
para despertar mi corazón.
Hoy agradezco lo pequeño:
una llamada, una amistad,
alguien que sigue aquí esperando,
alguien que cree que soy capaz.
Y si otro llama y nadie escucha,
yo no quiero pasar de él.
La misma fe que hoy me levanta
quiero compartirla con aquel.
Que no me canse de buscarte,
que no me canse de creer.
Si alguna vez parece tarde,
«Señor, socórreme».
Una miga basta, Señor,
una miga de tu amor.
Si Tú estás, vuelve la esperanza,
si Tú estás, no me rindo jamás.
Una miga basta, Señor,
para despertar mi corazón.
Una miga de esperanza,
una miga de tu amor...
y se fortalece mi fe.