No todas las mujeres que cambiaron la historia lo hicieron gritando.
Muchas lo hicieron poniéndose unos pantalones que no podían llevar. Entrando en espacios donde no eran bienvenidas. Diciendo que no, en voz baja, una sola vez, a algo que todo el mundo daba por hecho que iban a aceptar.
En este episodio no hablamos de una sola mujer, sino de un tipo de gesto que se ha repetido durante siglos: el de aquellas que desobedecieron sin manifiesto, sin discurso y sin saber que estaban haciendo historia. Mujeres que llevaron pantalones cuando era delito, que entraron en aulas y laboratorios que no las querían, que tomaron pequeñas decisiones cotidianas con pensamiento propio.
Hablamos de por qué nos han enseñado a medir el cambio solo en gestos grandes y excepcionales, y de todo lo que se nos olvida cuando ignoramos las pequeñas desobediencias diarias que también sostuvieron el avance.
Además, la práctica de consciencia: identifica una pequeña norma no escrita que llevas tiempo obedeciendo sin cuestionarla, y desobedécela una vez!!!!
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