Las personas no solo estamos compuestas de órganos y conexiones neuronales, también somos emociones y pensamientos, tenemos una personalidad y reaccionamos de cierto modo ante la vida; pues al seres sociales somos producto de la interacción que tenemos con otra gente.
Las emociones son aquellas respuestas o manifestaciones fisiológicas que nuestro cuerpo tiene como resultado ante diversos estímulos o situaciones y que nos llevan a reaccionar de cierta manera. Así mismo, nos ayudan a aprender en base a nuestros recuerdos y experiencias anteriores con el fin de saber cómo reaccionar cuando nos enfrentemos a otras situaciones similares en el futuro, permitiéndonos adaptarnos al medio ambiente y a la sociedad.
Toda emoción es siempre antecedida por un pensamiento, consciente o inconsciente, que nos impulsan a actuar o reaccionar de cierta manera, por ello es importante que nos conozcamos lo mejor que podamos, que estemos siempre cuestionándonos el porqué de las cosas. ¿por qué reaccioné de tal forma?, ¿Qué estoy sintiendo en este momento?, ¿por qué pienso eso?, ¿Qué me lleva a comportarme así?. Ya sea que las experimentemos a través de cambios fisiológicos, cognitivos o conductuales, las emociones tienen efecto directo en nuestro actuar, pensar y en cómo recordemos situaciones de nuestra vida.
Para poder desarrollarnos como personas adultas emocionalmente saludables y estables tenemos que conocernos, saber cómo reaccionamos ante situaciones frustrantes, hostiles o ambientes agradables y de confianza. Es importante que trabajemos en nosotras mismas y que nos conozcamos a profundidad, haciendo autoexploración de vez en cuando para ver cómo andamos internamente.