La Limpia ha sido un espacio para limpiarse de todo lo que nos atraviesa, pero también es un espacio para alzar la voz, protestar y dejar en los micrófonos todo lo que nos enoja, nos duele, nos pesa o nos incomoda.
Hoy no es una limpia normal, pues el caso Marcelino y todo lo que tiene de fondo nos deja con un sabor amargo. Pero por eso también estamos aquí para limpiarnos de las cosas amargas y ver un poco de luz en la escuridad.
Bienvenides.