Enrique VIII se envolvió en una nube de escándalos impíos por sus seis esposas, de dos de los cuales se divorció ordenando su ejecución. Se analiza su decisión de separarse de la Iglesia Católica creando la Anglicana, con el fin de diseñar su propio esquema para los divorcios, un destino que creó controversia durante siglos y cuyo legado persiste hoy día de hoy en el anglicanismo y la separación de iglesia y estado.