Tres veces ha sido la Real campeón de invierno, es decir, primero en la tabla al finalizar la primera vuelta del campeonato de Liga, y en ninguna de esas tres ocasiones consiguió ser campeón al finalizar el torneo. Es una maldición que la Real ha vivido en la década de los 30 y de los 70 del pasado siglo y que se reprodujo en la primera década del presente. Grandes equipos que soñaron con lo imposible, que lo tocaron con los dedos y que se quedaron con la miel en los labios en el tramo final del campeonato. Una maldición que, como todas en el deporte, algún día tendrá que romperse.