Lucas Mac Guire tenía cinco años el 18 de abril de 1978. Su papá Santiago lo llevaba en bicicleta por La Paz al 800, cuando una patota de cinco hombres –así la recuerda- lo tiró al cordón, y se llevó a su padre en un auto. La desolación, solo en la calle, duró largos minutos. Un rato después, una vecina se acercó y lo llevó hasta su casa. Llamaron a su mamá, María Magdalena Carey, y a partir de ahí, comenzaron los días de llantos y continuas reuniones, que llegaron hasta monseñor Guillermo Bolatti, arzobispo de Rosario. Santiago, junto a Eduardo Garat y Roberto Pistachia estuvieron desaparecidos en la Casa Ceferino Namuncurá, de la Congregación Salesiana, en Funes.