Valeri Karpin arrancó la temporada 1995-1996 con un acierto de cara al gol que no había tenido en su primer curso en la Real. En la cuarta jornada, el estonio había marcado todos los goles, cuatro, que había hecho el equipo de Salva Iriarte. Por eso fue todavía más dramático que sufriera una fractura en los huesos propios de la nariz que le iba a impedir jugar varios partidos. ¿Varios? Karpin se perdió solo uno y buscó el regreso ante el Deportivo con una máscara protectora.