A los 14 años quiso dejar de estudiar para dedicarse al campo. Una vida intensa que nos relata con detalle, como el recuerdo de ver a su abuelo bajando los cubanillos por la ladera hasta el carro, salir de la escuela e ir a coger palos, a escardar o ver cómo su madre trenzaba las mostelas. Un vida con momentos duros como los años 60 con la “agricultura de azadón” y los cambios sociales: el éxodo rural, el cooperativismo, la mecanización del campo…Ya jubilado, trata de imaginarse el futuro. Pedro sigue yendo al campo y escribe, otra de sus aficiones.