Rocío Molina Flores nos habla de la vida conventual de la Sevilla del Quinientos.
La obediencia y la clausura fueron dos de los preceptos defendidos por Santa Catalina de Siena en su obra El Diálogo (1378) para alcanzar la perfección cristiana. Siguiendo su ejemplo de virtud, las monjas dominicas del convento Madre de Dios hicieron de su comunidad un espacio de desarrollo espiritual que quedó plasmado en los relatos de sus vidas, formando parte de la historia de la Sevilla del siglo XVI.