La muerte médica de Jesús en la Cruz.
• El consenso entre historiadores y arqueólogos está claro.
• Jesús de Nazaret existió hace unos 2.000 años en el territorio del actual Israel.
• Y fue un judío disidente, un predicador que reunió seguidores y fue incómodo para las autoridades romanas.
• Su muerte por crucifixión, hacia el año 30 de nuestra era, es uno de los acontecimientos más citados.
• El historiador brasileño André Leonardo, de la universidad de Rio de Janeiro, sostiene que el Jesús histórico va unido a la política de su tiempo.
• Su movimiento proclamaba un reino de dios basado en la justicia, la paz y la igualdad.
• Y representó una amenaza directa a la autoridad de Roma.
• El propio término ‘reino’ tenía implicaciones subversivas.
• Jesús hablaba de un nuevo orden en el que los pobres y marginados tendrían protagonismo.
• Y la gota que colmó el vaso fue su entrada triunfal en Jerusalén, durante la festividad de la Pascua judía.
• Fue interpretada como un desafío.
• La ciudad estaba repleta de peregrino y la tensión política era alta.
• Cualquier acto de agitación podía desembocar en rebelión.
• La detención de Jesús dejó un mensaje de advertencia para los que soñaran con un ‘reino alternativo’.
• El historiador Gerardo Ferrara recuerda que la crucifixión no fue una invención romana.
• Pero sí, una práctica perfeccionada por ellos.
• Desde el siglo tercero antes de cristo, se aplicó a esclavos, rebeldes y delincuentes que no tenían la ciudadanía romana.
• El objetivo era causar la máxima humillación y sufrimiento posible antes de su muerte.
• Además, el condenado era exhibido como una advertencia pública.
• Colgado desnudo, para humillarlo.
• Y dejando que su tormento se prolongase durante días.
• Antes del suplicio, la víctima era flagelada.
• Se usaba el azorrague, un látigo con puntas de hueso o de bolas metálicas.
• Los estudios forenses son concluyentes: estos golpes desgarraban la piel y producían hemorragias internas graves.
• Afectando a órganos vitales como el hígado o el bazo.
• Según Ferrara, Jesús pudo recibir unos 39 azotes.
• Lo que equivaldría a más de un centenar de laceraciones por las múltiples puntas del instrumento.
• El doctor Zugibe realizó experimentos empíricos para comprender los terribles efectos fisiológicos de la crucifixión.
• En su libro, documentó los resultados de las pruebas, practicadas con voluntarios suspendidos en cruces de madera.
• Mientras les registraban sus constantes vitales.
• En síntesis, la posición extendida de los brazos y la tracción del cuerpo dificultaban la respiración.
• Generando calambres, pérdida de circulación y agotamiento extremo.
• Zugibe cree que Jesús murió por un paro cardíaco derivado de un shock hipovolémico.
• Es decir, por una gran pérdida de sangre tras la flagelación y el largo suplicio.
• Más que por asfixia, se trató de un colapso fisiológico progresivo.
• El forense también estudió la disposición de los clavos.
• Y no se habrían insertado en las palmas, sino en las muñecas, justo debajo del pulgar.
• Solo esa zona ósea podía soportar el peso del cuerpo.
• Se sabe que los clavos medían unos 12,5 cm.
• Atravesaban los nervios y causaban un dolor insoportable.
• Los pies de Jesús se fijaron uno junto al otro sin estar superpuestos, con clavos de hierro.
• Los condenados no cargaban con toda la cruz sino que únicamente llevaban el travesaño horizontal.
• El patibulum que pesaba unos 22 kilos.
• El madero vertical permanecía fijo en el lugar de ejecución, fuera de las murallas.
• Jesús recorrió un trayecto de varios kilómetros hasta el monte Gólgota o lugar de la calavera.
• El historiador Ferrara estima que la ejecución fue un viernes 7 de abril del año 30.
• La agonía duró pocas horas por la brutal flagelación previa.
• Otros especialistas apuntan a que el sufrimiento pudo prolongarse hasta dos o tres horas.
• La tortura incluía su humillación.
• Los soldados le colocaron una corona de espinas, un gesto de sarcasmo para el llamado: Rey de los judíos.
• Zigibe hasta investigó el origen botánico de la planta utilizada.
• Y determina que pudo ser el espino de Cristo Sirio.
• Una especie del medio oriente cuyas espinas suelen superar los 5 cm.
• Al insertarlas en el cuero cabelludo, las púas penetraron en los nervios craneales provocando un dolor constante y punzante.
• El reo, colgado a escasa altura del suelo, era objeto de insultos y de escarnio.
• Normalmente, lo dejaban desnudo.
• La víctima quedaba suspendida entre medio metro y un metro del suelo.
• Siendo presa fácil de los buitres.
• En resumidas cuentas, los expertos proponen que la crucifixión de Jesús se realizó sin testigos cercanos y fue rápida, para evitar disturbios.
• El cuerpo quedaba expuesto durante días ante el festín de las aves carroñeras.
• El propósito fue el de borrar la memoria del disidente.
• Al negarle una sepultura digna, se le condenaba al olvido.
• Hasta que los seguidores de Jesús transformaron el significado de su muerte en símbolo de redención.
• Este acto ha sido estudiado por médicos, historiadores y arqueólogos entre otros especialistas, desde diversos puntos de vista.
• Los estudios forenses confirman la brutalidad descrita en los Evangelios.
• La figura de Jesús cambió la estructura simbólica del mundo antiguo.
• Primero, como líder político ejecutado por Roma y finalmente como figura espiritual, inmortalizada por sus seguidores.
• Y ratifica el hecho de que la crucifixión fue una de las formas de tortura más crueles jamás inventadas.