En este episodio vuelvo sobre la figura de la mujer de Lot: una mujer sin nombre que desobedece y mira atrás. Desde ahí, pienso en la desobediencia como un gesto de resistencia, en la memoria como elección y en la negativa a aceptar un destino impuesto.
Mirar se vuelve entonces un acto político: no apartar la vista, no ser cómplice, quedarse como testigo frente a lo que arde.