La Navidad suele contarse como una historia luminosa, ordenada y reconfortante. Pero la primera no fue así. No hubo mesa servida, ni certeza, ni tranquilidad. Hubo camino, cansancio, intemperie y miedo.
En este episodio miramos la Navidad desde su origen incómodo: una noche marcada por la precariedad, la espera y la vulnerabilidad. Una historia que, más que prometer felicidad inmediata, habla de resistencia, de esperanza en medio de lo frágil y de un nacimiento que ocurrió lejos del brillo que hoy le atribuimos.
Tal vez entender que la primera Navidad no fue tan feliz nos ayude a reconciliarnos con las nuestras, cuando diciembre pesa más de lo que alumbra.