Hay escritores que inventan mundos.
Y hay otros que consiguen que, después de leerlos, miremos el nuestro de otra manera.
Howard Phillips Lovecraft pertenece a estos últimos.
Desde las sombras de su Providence natal, entre bibliotecas, sueños y pesadillas, comenzó a construir un universo donde el ser humano apenas es una diminuta pieza frente a fuerzas antiguas, incomprensibles y terribles.
De su imaginación surgirían los dioses primigenios, ciudades imposibles, antiguos grimorios y conocimientos prohibidos que dieron forma a uno de los grandes pilares del terror moderno: el horror cósmico
Pero detrás del mito estaba el hombre.
El niño solitario que encontró refugio entre los libros.
El escritor fascinado por sus propios sueños.
El admirador de Edgar Allan Poe, Lord Dunsany y Arthur Machen.
Y el creador de un universo que terminaría sobreviviendo a su propia muerte.
En La Noche del Alquimista, abrimos las páginas de su historia.
Viajamos hasta Providence para conocer al hombre que se escondía detrás de Cthulhu, el Necronomicón y los antiguos Dioses.
Porque quizá el verdadero horror de Lovecraft no esté en sus monstruos...
sino en descubrir que hay cosas que jamás deberíamos llegar a conocer.