Tras la muerte del Rey Carlos II la ausencia de heredero produce la guerra de sucesión entre Francia y Austria por el trono español. Felipe V (1700-1746), nieto de Luís XIV rey de Francia, asume finalmente la corona. Centralizando el Estado y suprime los privilegios de Aragón, Cataluña, Valencia y Mallorca. Solo respetó las Instituciones del País Vasco y Navarra que lo apoyaron en la guerra.