Todos llevamos en nuestra cartera un DNI con chip. Gracias a él, se supone, podríamos realizar cualquier trámite público con facilidad. Sin embargo, pocos meses bastaron para descubrir que aquel intento de digitalización era un completo fracaso; solo un 0,02% de personas lo utilizaban según el informe eEspaña 2014. A pesar del fiasco, el DNI ha seguido ahí infrautilizado y sumando, además, problemas de seguridad. En 2017 la policía desactivó la firma digital de los DNI expedidos a partir de 2015 por un fallo.