Petróleo, gas, fertilizantes, helio. Lo que sucede en el Estrecho de Ormuz tiene repercusiones en el mundo entero. Decenas de publicaciones alertan de un posible aumento del hambre a nivel global, de los precios de los combustibles, cancelaciones de vuelos, etc. Sin embargo, el conflicto en Irán y las tensiones geopolíticas también están reconfigurando el mapa de la conectividad global. Los primeros en sufrir las consecuencias han sido los ciudadanos de Irán, que desde el 28 de febrero viven sin conexión a Internet, el corte más largo de la red desde la primavera árabe, según afirma The Guardian. Ya hubo un primer corte en enero durante las protestas; tras la represión se empezó a recuperar el servicio, pero desde finales de febrero el poco acceso a internet proviene de los satélites de Starlink.