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¿Has pensado alguna vez en la obediencia?
En esta etapa de mi vida, estoy aprendiendo que la obediencia rara vez tiene sentido.
Las Escrituras lo dejan claro. Noé no entendía por qué construía un arca si no estaba lloviendo. David no siempre comprendía el camino que Dios le había trazado. La reina Esther no sabía qué le podría pasar a ella y al resto de los judíos cuando se presentó ante el rey. Incluso Jesús, en su humanidad, luchó con la obediencia.
La obediencia te lleva a un territorio donde el control ya no te pertenece. Y quizás ese sea el primer paso: soltar el control. Obedecer significa someterse a algo superior a uno mismo.
Nos gusta decir: "Confía plenamente en Dios", pero cuando la lógica y la fe no coinciden, creer y confiar puede resultar complicado. Aun así, la obediencia no requiere una comprensión total; requiere rendición.
Si vas a creer, entonces cree y obedece. Intentar comprender completamente la obediencia sólo puede retrasar el paso que debes dar. Y el tiempo importa. La obediencia postergada puede cambiar el resultado.
Imagina si Noé hubiera pospuesto la construcción del arca.
Imagina si David se hubiera negado a actuar cuando Dios lo llamó.
Imagina si la reina Ester hubiera elegido el miedo en lugar del ayuno y la oración.
Imagina si Jesús hubiera dicho: "Hoy no".
Obedezcamos, HOY.
Incluso cuando no tenga sentido.
Incluso cuando dé miedo.
Porque la obediencia puede ser costosa, pero SIEMPRE VALE LA PENA!
“Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia; reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas.”
Proverbios 3:5–6
By Berta P. Weyenberg¿Has pensado alguna vez en la obediencia?
En esta etapa de mi vida, estoy aprendiendo que la obediencia rara vez tiene sentido.
Las Escrituras lo dejan claro. Noé no entendía por qué construía un arca si no estaba lloviendo. David no siempre comprendía el camino que Dios le había trazado. La reina Esther no sabía qué le podría pasar a ella y al resto de los judíos cuando se presentó ante el rey. Incluso Jesús, en su humanidad, luchó con la obediencia.
La obediencia te lleva a un territorio donde el control ya no te pertenece. Y quizás ese sea el primer paso: soltar el control. Obedecer significa someterse a algo superior a uno mismo.
Nos gusta decir: "Confía plenamente en Dios", pero cuando la lógica y la fe no coinciden, creer y confiar puede resultar complicado. Aun así, la obediencia no requiere una comprensión total; requiere rendición.
Si vas a creer, entonces cree y obedece. Intentar comprender completamente la obediencia sólo puede retrasar el paso que debes dar. Y el tiempo importa. La obediencia postergada puede cambiar el resultado.
Imagina si Noé hubiera pospuesto la construcción del arca.
Imagina si David se hubiera negado a actuar cuando Dios lo llamó.
Imagina si la reina Ester hubiera elegido el miedo en lugar del ayuno y la oración.
Imagina si Jesús hubiera dicho: "Hoy no".
Obedezcamos, HOY.
Incluso cuando no tenga sentido.
Incluso cuando dé miedo.
Porque la obediencia puede ser costosa, pero SIEMPRE VALE LA PENA!
“Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia; reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas.”
Proverbios 3:5–6