Ser exitoso o reconocido a nivel mundial, tener las mejores calificaciones, lograr los máximos galardones o concretar las metas que los padres no tuvieron, son parámetros incentivados a nivel social. Estos generan una presión autoimpuesta en jóvenes que luego se vuelven adultos con problemas como estrés crónico y afecciones físicas.