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Con permiso de Irán, Ucrania iba a ser uno de los temas centrales esta semana en la cumbre del G-7. Los brutales ataques rusos contra Kiev fuerzan esta situación, con la duda sobre si Europa y EE. UU. serán capaces de acordar una respuesta contundente y unitaria. Cobra fuerza la teoría de Zelenski, que lleva semanas insistiendo en que existe por primera vez verdadera predisposición al diálogo por parte de Moscú. No es fruto de la convicción sino de la necesidad, por sus retrocesos en el frente y por el creciente coste económico, político y social de la guerra.
Esta situación acrecienta a la vez las probabilidades de ataques más agresivos, como el perpetrado contra la catedral ortodoxa de la Dormición y el complejo monástico de las Cuevas. Se trata del centro histórico y espiritual de la Rus de Kiev, origen común de Rusia y Ucrania cuya memoria esgrime Putin para negar a Kiev el derecho a emanciparse.
El ataque encierra una enorme carga simbólica, y lanza la advertencia a Europa de que el Kremlin no reconoce líneas rojas. La paz con Ucrania sin alcanzar sus objetivos supondría una humillación que Putin necesitaría compensar.
Es probable que Rusia aproveche la crisis de las relaciones transatlánticas y el hartazgo del electorado de Trump con sus aventuras militares para someter a prueba la unidad de la OTAN. Los países de la OTAN fronterizos con Rusia llevan meses alertando de este escenario, que ahora toma cuerpo. La pregunta es si hay alguien en el entorno de Trump capaz de hacerle comprender las consecuencias de permitir a Putin salirse con la suya.
By COPECon permiso de Irán, Ucrania iba a ser uno de los temas centrales esta semana en la cumbre del G-7. Los brutales ataques rusos contra Kiev fuerzan esta situación, con la duda sobre si Europa y EE. UU. serán capaces de acordar una respuesta contundente y unitaria. Cobra fuerza la teoría de Zelenski, que lleva semanas insistiendo en que existe por primera vez verdadera predisposición al diálogo por parte de Moscú. No es fruto de la convicción sino de la necesidad, por sus retrocesos en el frente y por el creciente coste económico, político y social de la guerra.
Esta situación acrecienta a la vez las probabilidades de ataques más agresivos, como el perpetrado contra la catedral ortodoxa de la Dormición y el complejo monástico de las Cuevas. Se trata del centro histórico y espiritual de la Rus de Kiev, origen común de Rusia y Ucrania cuya memoria esgrime Putin para negar a Kiev el derecho a emanciparse.
El ataque encierra una enorme carga simbólica, y lanza la advertencia a Europa de que el Kremlin no reconoce líneas rojas. La paz con Ucrania sin alcanzar sus objetivos supondría una humillación que Putin necesitaría compensar.
Es probable que Rusia aproveche la crisis de las relaciones transatlánticas y el hartazgo del electorado de Trump con sus aventuras militares para someter a prueba la unidad de la OTAN. Los países de la OTAN fronterizos con Rusia llevan meses alertando de este escenario, que ahora toma cuerpo. La pregunta es si hay alguien en el entorno de Trump capaz de hacerle comprender las consecuencias de permitir a Putin salirse con la suya.