Todos nosotros fuimos creados con el hambre y la capacidad de conocer a Dios. Desde nuestros primeros aos, estuvimos en la bsqueda de algo o alguien mucho ms grande que nosotros mismos. Es como si cada uno de nosotros naciera con un vaco en forma de Dios en nuestros corazones. En la Oracin que estudiaremos el da de hoy, podremos ver al Salmista expresar este anhelo de ver a nuestro Padre Celestial.