Amar la paz significa permitirnos sentir: llorar, reír, gritar, sentir rabia, dolor, pero luego, movernos de ahí. Hace 10 años la Red Juvenil de Mujeres Chocoanas habla de esa paradójica, pero profunda consigna: “Que la rabia construya paz”. Heidiz y Yesimar, dos líderes sociales incansables, insisten en la idea de que, además, hablar del género sí construye paz ¿pero, cómo?