Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. Ap 2:5 (El amor principal del cristiano debe ser amar a Jesús para no perder la luz y seguir siendo ejemplo al mundo).