El Eterno ordena a Mosheh que se traiga una vaca bermeja sin defecto, y sea entregada a Aharon para que sea degollada en su presencia. Esta será quemada y se le añadirá cedro, hisopo y tinte carmesí. El sacerdote se lavará pero será considerado impuro hasta el atardecer, así como también quien quemó la vaca. Un hombre puro recogerá las cenizas de la vaca y las guardará fuera en un lugar limpio, como agua de expiación. Esta será ley eterna para los Benei Yisrael y los extranjeros que vivan con ellos. Quien toque un cadáver quedará impuro y será purificado con las cenizas de la vaca bermeja, lo que será hecho desde el tercer día de los siete que dura su purificación. Quien se impurifique por contacto con