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PADRE DIEGO PAEZ
Mateo 21, 33-46
Jesús dijo:
“Escuchen esta parábola:
Un propietario plantó una viña.
La cercó, cavó un lagar, construyó una torre
y luego la arrendó a unos viñadores antes de irse de viaje.
Cuando llegó el tiempo de la cosecha,
envió a sus siervos para recibir su parte de los frutos.
Pero los viñadores agarraron a los siervos:
a uno lo golpearon,
a otro lo mataron,
y a otro lo apedrearon.
El dueño volvió a enviar otros siervos, en mayor número,
pero los trataron igual.
Finalmente les envió a su propio hijo, pensando:
‘A mi hijo lo respetarán.’
Pero cuando los viñadores vieron al hijo, se dijeron:
‘Este es el heredero.
Vamos a matarlo y nos quedamos con su herencia.’
Lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.
Ahora bien, cuando vuelva el dueño de la viña,
¿qué hará con esos viñadores?”
Ellos respondieron:
“Dará muerte terrible a esos malvados
y arrendará la viña a otros que le entreguen los frutos a su tiempo.”
Jesús les dijo:
“¿Nunca han leído en las Escrituras?
‘La piedra que rechazaron los constructores
ha llegado a ser la piedra angular;
esto lo ha hecho el Señor
y es admirable a nuestros ojos.’
Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado
y será entregado a un pueblo que produzca sus frutos.
El que caiga sobre esta piedra se hará pedazos,
y aquel sobre quien ella caiga quedará aplastado.”
Al oír estas palabras, los sumos sacerdotes y los fariseos comprendieron que hablaba de ellos.
Quisieron arrestarlo,
pero tuvieron miedo de la gente,
porque todos lo consideraban un profeta.
By Piedras VivasPADRE DIEGO PAEZ
Mateo 21, 33-46
Jesús dijo:
“Escuchen esta parábola:
Un propietario plantó una viña.
La cercó, cavó un lagar, construyó una torre
y luego la arrendó a unos viñadores antes de irse de viaje.
Cuando llegó el tiempo de la cosecha,
envió a sus siervos para recibir su parte de los frutos.
Pero los viñadores agarraron a los siervos:
a uno lo golpearon,
a otro lo mataron,
y a otro lo apedrearon.
El dueño volvió a enviar otros siervos, en mayor número,
pero los trataron igual.
Finalmente les envió a su propio hijo, pensando:
‘A mi hijo lo respetarán.’
Pero cuando los viñadores vieron al hijo, se dijeron:
‘Este es el heredero.
Vamos a matarlo y nos quedamos con su herencia.’
Lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.
Ahora bien, cuando vuelva el dueño de la viña,
¿qué hará con esos viñadores?”
Ellos respondieron:
“Dará muerte terrible a esos malvados
y arrendará la viña a otros que le entreguen los frutos a su tiempo.”
Jesús les dijo:
“¿Nunca han leído en las Escrituras?
‘La piedra que rechazaron los constructores
ha llegado a ser la piedra angular;
esto lo ha hecho el Señor
y es admirable a nuestros ojos.’
Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado
y será entregado a un pueblo que produzca sus frutos.
El que caiga sobre esta piedra se hará pedazos,
y aquel sobre quien ella caiga quedará aplastado.”
Al oír estas palabras, los sumos sacerdotes y los fariseos comprendieron que hablaba de ellos.
Quisieron arrestarlo,
pero tuvieron miedo de la gente,
porque todos lo consideraban un profeta.