En un frío día de invierno en Valencia, Aitor Pilán, Mamen Monsoriu y
Javier Alandes dan la bienvenida a un nuevo episodio de La Plaza de las
Letras, comenzando con un tono distendido entre bromas sobre la
posibilidad de instaurar un uniforme corporativo con sudaderas y debates
sobre la forma correcta de comer pistachos. Aprovechando la cercanía de
las fechas, la conversación gira rápidamente hacia San Valentín y el
papel de los libros como regalo romántico; Mamen destaca que, lejos de
ser una fecha menor, el Día de los Enamorados se ha convertido en un
momento fuerte de ventas literarias, impulsado por tendencias en redes
sociales que combinan libros y flores. Aitor y Javier reflexionan sobre
el significado profundo de este gesto, concluyendo que regalar un libro
es, en esencia, regalar tiempo de calidad y un espacio de intimidad a la
otra persona.
El bloque central del programa traslada a los oyentes a la sede del
periódico Las Provincias, concretamente a la sala de la rotativa, para
una entrevista en profundidad con el periodista y escritor Jorge Alacid.
El autor presenta Las horas muertas, la secuela de Los seres queridos, y
reflexiona sobre la delgada línea que separa el periodismo de la
literatura. Alacid confiesa su intención de alejarse de la escritura de
oficio o de "trinchera" diaria para encontrar una voz literaria genuina,
ajustada a la lógica de los años 70, época en la que se ambienta la
novela protagonizada por el personaje Biberti. Se destaca también el
cuidado artesanal de la edición a cargo de Pepitas de Calabaza, que
prioriza la calidad y el trato humano sobre la producción masiva.
Para cerrar el episodio, el equipo regresa al estudio para abrir el
melón sobre cómo organizar la biblioteca personal en casa, revelando
tres personalidades muy distintas. Mientras Mamen aboga por un orden
estético, clasificando por editoriales y colores, Javier admite vivir en
un "caos creativo" donde los libros se acumulan en pilas por toda la
casa bajo la premisa de que el último en llegar es el primero en salir.
Por su parte, Aitor defiende un orden puramente emocional, basado en lo
que le hicieron sentir las obras, y confiesa tener ediciones
"intocables" que no presta bajo ningún concepto, prefiriendo regalar un
ejemplar nuevo antes que desprenderse de los suyos.
Learn more about your ad choices. Visit megaphone.fm/adchoices