La intención de todo esto era reintroducir la plata en el circulante castellano. Por eso sobrevaloraron la moneda de plata, creando un doble sistema dentro del numerario castellano: una moneda que en América valía 8 reales en la Península valía 10. De esta forma se desincentivaba la exportación de plata de la Península; una exportación que además estaba prohibida.