Es un placer compartir una vez más con ustedes estas historias emocionantes. Y es que la emoción, que es parte primordial de la vida, a veces nos lleva a cometer errores como la historia de hoy cuando la pequeña hija enfermó y la madre quiso hacer una promesa a Dios. ¿Comprenderá esa madre que Dios siempre nos ayuda, y lo único que quiere es que aceptemos su voluntad?