El concepto de alma no es patrimonio de ninguna religión, ni está ligado a la inmortalidad de esa idea abstrusa de espíritu que anidaría en el ser humano, como nos quieren hacer creer. Por el contrario el alma es una convención humana, igual que el tiempo, que según la definición canónica de la RAE, es el principio que da forma al dinamismo vegetativo, sensitivo e intelectual de la vida. Desde esta óptica, el alma es el término al que recurrimos para explicarnos el impulso que sentimos por la vida, por vivir, que nace de nuestra psique y no de la decisión de un ser superior. De ahí que educar y conducir el alma, la psicagogía, sea un arte en el que, sin saberlo, nos esforzamos a lo largo de la vida, con mayor o menor empeño, con peor o mejor fortuna, que conduce a un mayor conocimiento de nosotros mismos para enfrentar y manejar los sinsabores y alegrías que la vida nos pone por delante, Y para embridar los deseos ansiosos que pueden conducir a una vida sin sentido en búsqueda de no se sabe qué