A finales de los ’70 del siglo pasado, la guerrilla de “los muchachos” que luego se identificaría como Movimiento Sandinista de Liberación de Nicaragua, extirpó del poder a un dictador sanguinario y corrupto, Anastasio Somoza, ultimo producto de una dinastía que gobernó el país gran parte del siglo XX. El mundo saludó este hecho histórico que emuló, diez años después de ocurrido, la entrada de los hermanos Castro a La Habana tras derrocar a Fulgenio Batista.