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La Solemnidad de la Santísima Trinidad puede parecer, a primera vista, una de las fiestas más difíciles del año litúrgico.
Cuando escuchamos hablar de la Trinidad, fácilmente pensamos en una explicación teológica complicada: ¿cómo puede Dios ser uno y tres al mismo tiempo?
Sin embargo, las lecturas de hoy no intentan resolver un problema matemático.
Nos invitan a contemplar algo mucho más importante: quién es Dios y cómo se relaciona con nosotros.
La primera lectura nos lleva al monte Sinaí.
Moisés pide ver a Dios.
Y cuando Dios pasa delante de él, no le entrega una definición filosófica de su naturaleza.
Le revela su corazón.
“Yo soy el Señor,
Dios compasivo y clemente,
paciente,
misericordioso
y fiel.”
La primera gran revelación sobre Dios no es su poder.
Es su amor.
Es un Dios que desea caminar con su pueblo,
perdonarlo,
acompañarlo
y hacerlo suyo.
Toda la historia de la salvación nace de este deseo de Dios de compartir su vida con nosotros.
By Padre Luis M Flores AlvaLa Solemnidad de la Santísima Trinidad puede parecer, a primera vista, una de las fiestas más difíciles del año litúrgico.
Cuando escuchamos hablar de la Trinidad, fácilmente pensamos en una explicación teológica complicada: ¿cómo puede Dios ser uno y tres al mismo tiempo?
Sin embargo, las lecturas de hoy no intentan resolver un problema matemático.
Nos invitan a contemplar algo mucho más importante: quién es Dios y cómo se relaciona con nosotros.
La primera lectura nos lleva al monte Sinaí.
Moisés pide ver a Dios.
Y cuando Dios pasa delante de él, no le entrega una definición filosófica de su naturaleza.
Le revela su corazón.
“Yo soy el Señor,
Dios compasivo y clemente,
paciente,
misericordioso
y fiel.”
La primera gran revelación sobre Dios no es su poder.
Es su amor.
Es un Dios que desea caminar con su pueblo,
perdonarlo,
acompañarlo
y hacerlo suyo.
Toda la historia de la salvación nace de este deseo de Dios de compartir su vida con nosotros.