Cuando Dios puso el soplo de vida en el hombre, se convirtió en un ser viviente, creando una conexión que lo mantiene vivo. Pero en el momento que el hombre pecó, esta conexión fue afectada y en el proceso de tartar de enmendar su error, buscó en lugares no indicados, en lugar de poner su mirada en Dios para solucionarlo, es por esto que el hombre busca relaciones para sentirse pleno, cuando en realidad solo necesitamos reparar la relación que fue afectada por ese mal acto que cometimos. Aún después que Adán y Eva cubrieron su pecado para esconderlo de Dios, el les dio mejor vestidura. La palabra es clara cuando nos enseña que no debemos enfocarnos en las cosas de este mundo, sino en buscar el reino de Dios y su justicia, ya que el conoce mejor que nosotros nuestra necesidad y por supuesto, nunca nos abandonará.