corazón de Menorca, donde las antiguas piedras cuentan historias de tiempos
pasados, dos hombres llegaron buscando respuestas. Ambos obsesionados con el
cielo, pero desde perspectivas muy distintas. Martín, un apasionado estudioso
de las civilizaciones antiguas, creía que las estrellas habían guiado a los
constructores de taulas y talayots. Benito, en cambio, había dedicado su vida a
estudiar los cielos por razones muy diferentes: estaba convencido de que algún
día presenciaría un contacto extraterrestre.
noche, el yacimiento arqueológico de Torrellafuda les uniría de una manera que
ninguno de los dos podía imaginar.
Es otro relato de Luis Soler para La isla de los Oyentes.