Comunicarnos con nuestro projimo nos brinda grandes satisfacciones y abre puertas de reconciliación. Reconocer que Dios está al tanto de lo que decimos y hacemos nos ayuda a ser más responsables a la hora de comunicarnos. El también ve nuestra actitud interna. Por
lo cual, el respeto mutuo siempre debe guiar nuestras conversaciones. Del mismo
modo, es necesario estar consciente de que el lenguaje corporal habla más alto que las
palabras. Con la boca podríamos decir algo, y estar contradiciéndolo con los