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En una conversación sobre el pretendido origen español de Beethoven, un eximio pastelero de azul y pictórico apellido, acorde también con su afición por la música, sorprende afirmando que la Pastoral es una muiñeira. Lo cual, dando por hecho que no sería toda la sinfonía sino algún fragmento, merece darle una vuelta.
A bote pronto… hombre, el tema con que arranca, bien podría bailarse como una muiñeira,
pero lo mismo podría decirse de tantas cosas… como la misma danza de campesinos de esa Sexta
Hay que indagar en la fuente de todo conocimiento. Y si al principio parece seca, cuando la interrogación deja de especificar la obra y se limita a “Beethoven muiñeira” aparecen algunos resultados. Aunque van por otro lado, como el de la página de una asociación cultural orensana, elcercano.com
Ramón Sumay era un gaitero de Catoira, fundador del grupo Os Aeereiras y trabajador de Ferrogres, que en la década de 1940 compuso la Muiñeira do Areal, que Milladoiro recuperó y popularizó aún más que en épocas más recientes.
No sé si Sumay, en aquella época, cuando los reproductores de música escaseaban y las audiciones en vivo eran aún más escasas, conocía a fondo la música de Beethoven, y en particular la Sonata Waldstein, pero las similitudes entre la Muiñeira do Areal y parte del Allegro con brio de la sonata de Beethoven son evidentes.
Antón Seoane, músico de Milladoiro, creyendo que Sumay desconocía la pieza de Beethoven, reconoce la similitud y señala que el compás de 6/8 tiene la propiedad de que, en cuanto uno se pierde, «aparece una muiñeira o una tarantela». Da igual. La Sonata de Waldstein es hermosa, y la Muiñeira do Areal también.
Tampoco importa si el gaitero se inspiró en la sonata o no. La cuestión es si Beethoven pudo realmente conocer la danza gallega o al menos alguna antecesora. Y puesto que la primera aparición documentada de una muiñeira con notación musical fue en 1786, cuando el compositor era un adolescente, la respuesta sería afirmativa a la primera opción, pero también a la más factible segunda teniendo en cuenta la importancia de la música popular en su obra y su contacto con el folclore celta, del que muy probablemente proviene la muiñeira; las canciones populares que arregló por encargo del editor George Thomson son una prueba fehaciente.
Un poco más cerca de la Pastoral, Xoán M. Carreira, en una nota a pie de página del programa de un ciclo de la Fundación Juan March del año 1988 titulado “Remembranzas de España”, plantea al lector, entre otras, la siguiente “pregunta maliciosa”
¿Cabe la posibilidad de que el tan vienés Scherzo de la 7a Sinfonía de Beethoven sea una Muiñeira?
Cabe. Pero llega finalmente la Sexta, y de forma categórica, en el “Almanaque Galego para 1922” editado en Buenos Aires por Manuel Castro Lopez, en el que, referido al “grupo de Muiñeiras incluidas en la apreciable colección de Inzenga”, se lee:
La IV, de la que nada se dice, es precisamente una de las más características e importantes entre las conocidas y, pudiera añadirse, por conocer. Baste recordar que el inmortal Beethoven que ya había compuesto la deliciosa “Molinara”¹ , empleo como uno de los motivos del primer tiempo de la Sinfonía Pastoral el que, con ligera variante, constituye la primera parte de esta Muiñeira.
Así de rotundo: Beethoven usó precisamente esa muiñeira para su Sexta. Pero el motivo no sería el de apertura sino este otro del mismo primer movimiento, es de suponer.
https://anchaesmicasa.wordpress.com/wp-content/uploads/2025/12/6-1b.mp3
Y eso es lo poco encontrado. A lo que, como coda, podría añadirse este ejercicio de nacional-voluntarismo:
¹ Debe referirse, pues «Muiñeira» significa Molinera, a sus Variaciones sobre “Nel cor più non mi sento» de la ópera «La Molinara» de Paisiello
By En una conversación sobre el pretendido origen español de Beethoven, un eximio pastelero de azul y pictórico apellido, acorde también con su afición por la música, sorprende afirmando que la Pastoral es una muiñeira. Lo cual, dando por hecho que no sería toda la sinfonía sino algún fragmento, merece darle una vuelta.
A bote pronto… hombre, el tema con que arranca, bien podría bailarse como una muiñeira,
pero lo mismo podría decirse de tantas cosas… como la misma danza de campesinos de esa Sexta
Hay que indagar en la fuente de todo conocimiento. Y si al principio parece seca, cuando la interrogación deja de especificar la obra y se limita a “Beethoven muiñeira” aparecen algunos resultados. Aunque van por otro lado, como el de la página de una asociación cultural orensana, elcercano.com
Ramón Sumay era un gaitero de Catoira, fundador del grupo Os Aeereiras y trabajador de Ferrogres, que en la década de 1940 compuso la Muiñeira do Areal, que Milladoiro recuperó y popularizó aún más que en épocas más recientes.
No sé si Sumay, en aquella época, cuando los reproductores de música escaseaban y las audiciones en vivo eran aún más escasas, conocía a fondo la música de Beethoven, y en particular la Sonata Waldstein, pero las similitudes entre la Muiñeira do Areal y parte del Allegro con brio de la sonata de Beethoven son evidentes.
Antón Seoane, músico de Milladoiro, creyendo que Sumay desconocía la pieza de Beethoven, reconoce la similitud y señala que el compás de 6/8 tiene la propiedad de que, en cuanto uno se pierde, «aparece una muiñeira o una tarantela». Da igual. La Sonata de Waldstein es hermosa, y la Muiñeira do Areal también.
Tampoco importa si el gaitero se inspiró en la sonata o no. La cuestión es si Beethoven pudo realmente conocer la danza gallega o al menos alguna antecesora. Y puesto que la primera aparición documentada de una muiñeira con notación musical fue en 1786, cuando el compositor era un adolescente, la respuesta sería afirmativa a la primera opción, pero también a la más factible segunda teniendo en cuenta la importancia de la música popular en su obra y su contacto con el folclore celta, del que muy probablemente proviene la muiñeira; las canciones populares que arregló por encargo del editor George Thomson son una prueba fehaciente.
Un poco más cerca de la Pastoral, Xoán M. Carreira, en una nota a pie de página del programa de un ciclo de la Fundación Juan March del año 1988 titulado “Remembranzas de España”, plantea al lector, entre otras, la siguiente “pregunta maliciosa”
¿Cabe la posibilidad de que el tan vienés Scherzo de la 7a Sinfonía de Beethoven sea una Muiñeira?
Cabe. Pero llega finalmente la Sexta, y de forma categórica, en el “Almanaque Galego para 1922” editado en Buenos Aires por Manuel Castro Lopez, en el que, referido al “grupo de Muiñeiras incluidas en la apreciable colección de Inzenga”, se lee:
La IV, de la que nada se dice, es precisamente una de las más características e importantes entre las conocidas y, pudiera añadirse, por conocer. Baste recordar que el inmortal Beethoven que ya había compuesto la deliciosa “Molinara”¹ , empleo como uno de los motivos del primer tiempo de la Sinfonía Pastoral el que, con ligera variante, constituye la primera parte de esta Muiñeira.
Así de rotundo: Beethoven usó precisamente esa muiñeira para su Sexta. Pero el motivo no sería el de apertura sino este otro del mismo primer movimiento, es de suponer.
https://anchaesmicasa.wordpress.com/wp-content/uploads/2025/12/6-1b.mp3
Y eso es lo poco encontrado. A lo que, como coda, podría añadirse este ejercicio de nacional-voluntarismo:
¹ Debe referirse, pues «Muiñeira» significa Molinera, a sus Variaciones sobre “Nel cor più non mi sento» de la ópera «La Molinara» de Paisiello